La enfermedad de Alzheimer es una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 1 de cada 3 personas en el mundo vive con algún tipo de afección neurológica, y la enfermedad de Alzheimer sigue siendo la causa más frecuente de demencia en adultos mayores [1,2]. El Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre, fue establecido por Alzheimer’s Disease International para sensibilizar sobre la enfermedad y promover una comprensión pública basada en la evidencia científica actual.
Un proceso biológico distinto
El cerebro, como cualquier órgano, experimenta cambios estructurales con la edad. Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer se define por un proceso biológico distinto. Dos proteínas que el cerebro produce de forma natural, la beta-amiloide y la tau, comienzan a acumularse de manera anormal y forman depósitos que alteran la comunicación entre las neuronas. La evidencia actual indica que este proceso se inicia entre 15 y 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos, como los olvidos de memoria [4,5]. En otras palabras, el Alzheimer no es un evento repentino, sino una trayectoria biológica lenta que precede al diagnóstico por décadas.
Distinguir el envejecimiento normal de la enfermedad
Los olvidos ocasionales, como extraviar las llaves o perder momentáneamente una palabra, pueden presentarse con el envejecimiento normal y no necesariamente indican demencia. Los cambios más persistentes, en particular aquellos que afectan la orientación, la comunicación, el juicio, la independencia o el funcionamiento diario, merecen una valoración clínica. La edad y el trasfondo genético siguen siendo factores importantes no modificables; no obstante, la evidencia indica que varios factores potencialmente modificables a lo largo del curso de vida se asocian con el riesgo de demencia, entre ellos la salud cardiovascular y metabólica, el tabaquismo, la actividad física, el aislamiento social y otros factores ambientales o relacionados con el estilo de vida. Reducir el riesgo no garantiza la prevención, pero abordar los factores modificables puede contribuir a un envejecimiento cognitivo más saludable [3].
El papel de la genética en la evaluación del riesgo
Aquí es donde la genómica cobra relevancia. Cada persona hereda versiones distintas de los mismos genes, y APOE es particularmente importante en la investigación del Alzheimer. La variante APOE ε4 es el factor de riesgo genético común más fuerte para la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío. Ser portador de esta variante puede aumentar el riesgo, pero no significa que la persona vaya a desarrollar inevitablemente la enfermedad. Por lo tanto, la información genética debe interpretarse junto con la edad, los antecedentes familiares, los hallazgos clínicos y otros factores de riesgo [4,5].
Avances en la detección temprana
Los avances en biomarcadores en sangre están cambiando la evaluación de la enfermedad de Alzheimer. Ciertos biomarcadores, en particular la tau fosforilada en plasma, como p-tau217, han demostrado una alta precisión para identificar la patología amiloide y tau asociada al Alzheimer en el ámbito de la investigación y en entornos clínicos seleccionados [6,7]. Su interpretación depende del ensayo específico, de los umbrales validados, del contexto clínico, de las características del paciente y de otros factores.
Medicina regenerativa: una línea de investigación emergente
La medicina regenerativa se está investigando en diversas afecciones neurológicas, entre ellas la enfermedad de Alzheimer. Las células estromales/madre mesenquimales (MSC, por sus siglas en inglés) han despertado interés en la investigación por sus supuestas propiedades inmunomoduladoras y neurotróficas. Sin embargo, gran parte de la evidencia que respalda estos mecanismos biológicos sigue siendo preclínica, y la investigación clínica específica en enfermedad de Alzheimer aún es limitada [8,9].
Los primeros estudios clínicos han explorado la viabilidad y la seguridad de los abordajes basados en MSC, pero la evidencia actual no es suficiente para establecer su eficacia en la prevención, el enlentecimiento o el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer [10].
Mirando hacia adelante
La enfermedad de Alzheimer ya no se entiende únicamente dentro de los límites de un diagnóstico clínico. Los avances en genética, biomarcadores, investigación en prevención y abordajes terapéuticos experimentales están ayudando a los investigadores a caracterizar mejor los procesos biológicos que preceden y acompañan al deterioro cognitivo. El Día Mundial del Alzheimer es una buena oportunidad para mirar esta evidencia de frente: para hablar de la enfermedad sin estigma y para reconocer que comprender la propia biología, incluida la genética, constituye una herramienta legítima y cada vez más práctica para el cuidado a largo plazo [1,2,10].
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References
1. World Health Organization. Global status report on neurology. Geneva: WHO; 2025.
2. Alzheimer’s Disease International. World Alzheimer Report 2025: Reimagining Life with Dementia – The Power of Rehabilitation. London: ADI; 2025.
3. Livingston G, Huntley J, Liu KY, Costafreda SG, Selbæk G, Alladi S, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. Lancet. 2024;404(10452):572-628.
4. Yamazaki Y, Zhao N, Caulfield TR, Liu CC, Bu G. Apolipoprotein E and Alzheimer disease: pathobiology and targeting strategies. Nat Rev Neurol. 2019;15(9):501-518.
5. Raulin AC, Doss SV, Trottier ZA, Ikezu TC, Bu G, Liu CC. ApoE in Alzheimer’s disease: pathophysiology and therapeutic strategies. Mol Neurodegener. 2022;17:72.
6. Khalafi M, Dartora WJ, McIntire LBJ, et al. Diagnostic accuracy of phosphorylated tau217 in detecting Alzheimer’s disease pathology among cognitively impaired and unimpaired: A systematic review and meta-analysis. Alzheimers Dement. 2025;21(2):e14458. doi:10.1002/alz.14458
7. Schöll M, Vrillon A, Ikeuchi T, Quevenco FC, Iaccarino L, Vasileva-Metodiev SZ, et al. Cutting through the noise: a narrative review of Alzheimer’s disease plasma biomarkers for routine clinical use. J Prev Alzheimers Dis. 2025;12(4):100056.
8. Patel GD, Liu L, Li A, Yang YH, Shen CC, Brand-Saberi B, et al. Mesenchymal stem cell-based therapies for treating well-studied neurological disorders: a systematic review. Front Med. 2024;11:1361723.
9.Trinh QD, Mai HN, Pham DT. Application of mesenchymal stem cells for neurodegenerative diseases therapy discovery. Regen Ther. 2024;26:981-989.
10. Rizvi FAS, Jimoh Y, Allouh MZ, Rahmon D, Chaudhry GR. Mesenchymal stem cell therapies for neurodegenerative diseases: advancements, challenges, and opportunities. Neural Regen Res. 2026.